martes, 19 de mayo de 2009

Liderazgo transformacional / Stephen Covey


Stephen Covey reside con su esposa Sandra, y su familia en Provo, Utah, que es en donde se encuentra La Universidad Brigham Young University que es precisamente donde el Dr. Covey enseñó antes de la publicación de su prestigioso libro. Stephen Covey además es padre y abuelo, tiene nueve hijos y cuenta con cuarenta y siete nietos; recibió el premio de Paternidad del «National Fatherhood Initiative», (iniciativa nacional de paternidad) en el año 2003.

Covey es el fundador de lo que anteriormente se denominaba «Covey Leadership Center», (Centro Covey de liderazgo) en Salt Lake City, Utah, institución que fue luego adquirida por la compañía FranklinQuest, el 30 de mayo de 1997convirtiéndose en «Franklin Covey Company», una compañía que ofrece sus servicios profesionales a nivel mundial y cuya especialidad consiste en vender cursos y seminarios de formación para la gestión de negocio, herramientas para aumentar la productividad, así como también la Gestión del Tiempo, tanto para individuos como para organizaciones.

Carrera Académica

Stephen Covey posee una licenciatura en Administración de Empresas, que le fue otorgada por la Universidad de Utah (en Salt Lake City), una maestría en Administración de Empresas, obtenida de la Universidad de Harvard y un doctorado en historia y doctrina de la iglesia mormona, otorgado por la Universidad Brigham Young. Prácticamente ha dedicado gran parte de su vida a la enseñanza y practica de los preceptos que detalla en sus libros, de como vivir y liderar organizaciones y familias basándose (centrándose) en principios los cuales él sostiene, son universales y como tales son principios aceptados por las grandes religiones y sistemas éticos del mundo.

Bibliografía
  • The Seven Habits of Highly Effective People, Los siete hábitos de las personas altamente efectivas que se publicó por primera vez en 1989.
  • First Things First, Primero lo primero
  • Principle-Centered Leadership, Liderazgo centrado en principios.
  • The Seven Habits of Highly Effective Families (Los siete principios de las familias muy efectivas). The 8th Habit (El 8vo hábito 2004.
  • Dayly reflections for highly effective people (Meditaciones diarias para las personas altamente efectivas), 1994.

First things first everyday (Primero lo primero, reflexiones diarias), 1997.





http://granalianza.jalisco.gob.mx/files_ga/Resumen%20de%20los%207%20h%C3%A1bitos.pdf

http://www.12manage.com/methods_covey_seven_habits_es.html

http://ventadirecta.wordpress.com/2007/05/26/stephen-r-covey-y-sus-7-habitos-de-la-gente-altamente-efectiva/

Liderazgo transformacional / Warren Bennis


Warren Gameliel Bennis (Nueva York, 1925) es conocido como un líder entre los líderes. En su larga carrera, ha sido asesor de cuatro presidentes de Estados Unidos (Kennedy, Johnson, Carter y Reagan), ha escrito más de veinte libros sobre liderazgo y ha recorrido el planeta dictando conferencias. Y es la única persona viva que ha trabajado con los dos mayores gurús del management en la historia: Peter Drucker y Tom Peters. Su gran mérito, según él mismo, es sencillo: “Practico lo que digo”.

Algunos de sus temas más relevantes:

Aprende a liderar líderes

Lo que los líderes deben aprender es cómo desarrollar una arquitectura social que anime a las personas increíblemente brillantes, la mayoría con egos enormes, para que trabajen juntos con éxito y desplieguen su propia creatividad.

El reto para los líderes del siglo XXI será diferente al que se enfrentaron los del siglo XX. Para éstos se trataba de un mundo más lineal, en el cual las organizaciones eran jerárquicas y burocráticas. Básicamente se trataba de: controlar, ordenar y predecir. Sistema perfecto en entornos estables.

El reto de los lideres del siglo XXI consistirá en saber cómo liberar la fuerza intelectual de sus organizaciones para hacer frente a los cambios y transformaciones que deberán adoptar las empresas para adaptarse al nuevo entorno de trabajo.

Liderazgo compartido

El liderazgo compartido, en el nivel más alto, significa repartir las responsabilidades del CEO entre dos o más personas. Significa entregar verdadero poder a individuos de todos los niveles y darles una oportunidad de tomar la conducción del negocio.

Es común a la hora de descentralizar las estructuras de una organización, para que sea más horizontal y es considerada por algunos expertos como una manera de promover la agilidad, proactividad y la autonomía.

En consecuencia, las expectativas para liderar de cualquier empleado en una Compañía que ha adoptado el modelo de liderazgo compartido se incrementan significativamente.Para muchos CEOs, su principal tarea es desarrollar otros líderes y ayudar activamente a todos a alcanzar su propio potencial como líderes. Así los líderes del futuro pasarán naturalmente de puestos normales hacia redes de liderazgo compartido, lo que podrá modificar los cimientos fundacionales de una organización.

Recrear las empresas

La velocidad de los cambios llevarán a los líderes, en todos y cada uno de los niveles de la organización, a la obligación de reinventarse a sí mismos continuamente.

Reinventar las organizaciones no equivale a disminuir el tamaño, sino a desplegar la creatividad y el trabajo para crear una nueva empresa. El dilema, entonces, es cómo motivar a los trabajadores para que continuamente se muevan y cambien de trabajo para que, en vez de verse obligados a reducir la organización, podamos empezar a reinventarla y crear nuevas posibilidades.

Los líderes de mañana tendrán que aprender a crear un entorno que acoja el cambio, no como una amenaza sino como una oportunidad.

Las mujeres en las organizaciones

La ventaja competitiva industrial en Estados Unidos será el liderazgo de las mujeres y el despliegue completo de su talento en el mundo laboral. Para que esto paso, debemos olvidar el mito que dice que la única manera de que las mujeres tengan éxito es actuando como hombres.
Lo que tiene que cambiar no son los rasgos del carácter de las mujeres, sino las culturas corporativas, porque la mayoría han estado desempeñando papeles machistas durante demasiado tiempo.

Los atributos de un líder

El buen liderazgo, claramente, no depende del tipo de persona, de su sexo o sus características personales y de trabajo (suave-duro, enérgico-sensible ).

La lista de atributos empieza por una visión sobre su trabajo: necesitan tener un propósito muy definido. El líder debe estar capacitado para ver más allá del día a día y de las necesidades de sus políticas, prácticas y procedimientos, para llegar a una visión globalizadora y convincente. Desde ahí se construirá el futuro.

Por ello, el segundo gran atributo necesario en todo buen líder es la capacidad de articular con claridad y visión ese objetivo futuro. ¿Cómo hacerlo? Con una comunicación sencilla, convincente y motivadora. La ejecución, además, se debe llevar a la práctica día a día y en un ambiente de confianza.

Otras cualidades clave:
Sinceridad. Debes mostrar interés real por los problemas y preocupaciones del otro. Si no lo haces, tarde o temprano no tendrás equipo.
  • Liderar con acciones. Además, es una manera de aprender. El líder debe tener la suficiente confianza en sí mismo para arriesgarse en cualquier tipo de intento. Es una “predisposición a la acción”.
  • Reflexión. No es válido actuar por actuar. Es vital reflexionar sobre el desarrollo de una acción y, finalmente, es necesario aprender de ella (retroalimentación).
  • Buen uso de la tecnología. Deben sentirse cómodos con la tecnología avanzada y aprovecharla como vehículo de comunicación y fuente de nuevos negocios.

  • Cómo convertirse en líder

    En su libro “On Becoming a Leader” (Convertirse en líder), Bennis resume su visión sobre el liderazgo y cómo recorrer el camino para llegar a ejecutarlo con maestría:
    • Conocerse profundamente se logra escuchando tu voz interior, aceptando cómo eres, intentando aprender y reflexionando sobre las experiencias vividas.
    • Conocer el entorno tan bien como a ti mismo. Esto se logra a partir de tus experiencias, viajes, educación continua y relaciones con mentores y diversos grupos.
    • Aprender a trabajar con el cambio. El cambio es la única constante en la vida.
    • Aprender a trabajar en un contexto en constante evolución y adaptación es fundamental.
    • Ganarse la confianza de tus seguidores. Los líderes son tan exitosos como sus subordinados. En consecuencia, es necesario demostrar constancia en tus propósitos, ser confiable y transmitir integridad.

    En sus textos, el investigador propone un nuevo enfoque del liderazgo basado en el "carisma". Para ello, determinó que los líderes tiene en común lo siguiente:

    • Persiguen un sueño o propósito claro.
    • Lo comunican en forma clara a los demás logrando que los seguidores se identifiquen y comprometan con él.
    • Son consistentes, persistentes y coherentes con ese sueño.
    • Son conscientes de sus fortalezas, están conformes con ellas y saben aprovecharlas.

    Carrera.

    • A los 42 años renunció a una posición académica en el Massachussets Institute of Technology (MIT) para asumir como vice-presidente ejecutivo de la State University of New York, en Buffalo, y después pasar siete años como presidente de la Universidad de Cincinnati. Esta experiencia le enseñó muchas cosas importantes sobre el liderazgo que cuajó en sus publicaciones.
    • Es profesor distinguido en Administración de Negocios y presidente fundador del Leadership Institute (Instituto de Liderazgo) en la Escuela de Negocios Marshall de la Universidad del Sur de California.
    • Es también investigador distinguido en Thomas S. Murphy y académico invitado en el Center for Public Leadership (Centro para el Liderazgo Público) de la Escuela de Negocios de Harvard.

    Algunas frases célebres

    • “Liderazgo es la capacidad de transformar la visión en realidad”.
    • “La manera de atraer y motivar a las personas determina el éxito del líder”.
    • “El carácter es vital en un líder: es la base de todo lo demás”.
    • “Los líderes se distinguen de los demás por su constante apetito de conocimientos y experiencias, y, a medida que su mundo se amplía y se vuelve más complejo, sus medios de comprensión también se multiplican y se refinan”.
    • “Cualquier persona, de cualquier edad y en cualesquiera circunstancias, puede transformarse a sí misma, si quiere. Convertirse en el tipo de persona que es un líder, es el acto supremo de la voluntad libre, y si usted tiene la voluntad, encontrará el camino”.
    • “La fábrica del futuro tendrá dos empleados: un hombre y un perro. La tarea del hombre será alimentar al perro. La tarea del perro será asegurar que el hombre no toque nada del equipamiento automático”.

    Libros y publicaciones

    • Beyond Bureaucracy: Essays on the Development and Evolution of Human Organization.
    • Beyond Counterfeit Leadership: How You Can Become a More Authentic Leader.
    • Beyond Leadership: Balancing Economics, Ethics and Ecology.
    • Co-Leaders: The Power of Great Partnerships.
    • Geeks & Geezers : How Era, Values, and Defining Moments Shape Leaders.
    • Leaders: Strategies for Taking Charge.
    • Managing People Is Like Herding Cats: Warren Bennis on Leadership.
    • Managing the Dream: Reflections on Leadership and Change.
    • On Becoming a Leader.
    • Organizing Genius: The Secrets of Creative Collaboration.
    • Reinventing Leadership: Strategies to Empower the Organization.
    • The Leaning Ivory Tower.
    • The Planning of Change.
    • The Unreality Industry: The Deliberate Manufacturing of Falsehood and What It Is Doing to Our Lives.
    • Visionary Leadership: Creating a Compelling Sense of Direction for Your Organization.
    • Why Leaders Can't Lead: The Unconscious Conspiracy Continues.

    http://www.voypormas.com/Lideres/Warren-Bennis-El-guru-de-la-motivacion.html


    domingo, 17 de mayo de 2009

    Inteligencia emocional / Madre Teresa


    La Espada y el espíritu
    Por Carlos Castillo Peraza

    “A la larga el espíritu termina siempre por vencer a la espada”. La frase es de un especialista en combates, Napoleón, y no falta quien asegure que, al pronunciarla, el tono del genio de la guerra fue claramente nostálgico, tal vez porque finalmente comprendió la impotencia y la derrota finales de la fuerza, más allá de oropeles, cañones, batallas, sables, condecoraciones y desfiles. Al fin y al cabo, el gran corso comprendía lo que un siglo más tarde explicaría Christopher Dawson: que los acontecimientos que han transformado al mundo y cambiado radicalmente el rumbo de la historia humana “tuvieron lugar bajo la superficie de la historia y pasaron inadvertidos”, seguramente porque fueron obra de “hombres insignificantes y desconocidos cuyas palabras y cuyos actos resultaron incomprensibles para la cultura de la época”.

    Las reflexiones precedentes vienen al caso después de la lectura de una deslumbrante entrevista concedida por la Madre Teresa de Calcuta al semanario italiano “Il Sabato”. La inquebrantable fragilidad de la religiosa desarmó con su sencillez al reportero, al responder a las preguntas de éste acerca de la paz y de ese mal que ahora llena las páginas de los periódicos, agita las aguas de los congresos médicos y hace correr tinta y reactivos en los laboratorios: el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, conocido como Sida.

    En relación con la paz, la religiosa de origen albanés bordó este poema:
    “El hombre necesita silencio
    El fruto del silencio es la oración.
    El fruto de la oración es la fe.
    El fruto de la fe es el amor.
    El fruto del amor es el servicio
    y el fruto del servicio es la paz.
    La paz proviene de quien siembra el amor
    transformándolo en acción”.

    Desde el testimonio de quien ha dedicado su vida a acompañar a morir a los miserables entre los miserables, este silogismo, incomprensible para los profesionales de la diplomacia y los especialistas en violación de pactos -¿no serán los mismos?- podría parecer absolutamente ajeno a las leyes del razonamiento lógico y completamente ayuno de realismo político.

    Y, sin embargo, algo en el interior de la conciencia nos dice que el razonamiento de la Madre Teresa es impecable. Que las palabras de paz que fluyen desde las tribunas –enanas o elevadas- de un mundo sometido a la razón del más fuerte y a la astucia del más pícaro carecen del arraigo y de la veracidad que tienen las frases de la religiosa. Que el ruido aturdidor de los discursos debe parar y que una cura de silencio sería más provechosa que tantas falsas terapias estrepitosas. Que no puede ser cierto el discurso de la paz cimentado en arsenales y polvorines, en mentiras tácticas y en diálogos falsos, pacifismos mañosos y maquiavelismo.

    A la larga ¿generará más paz la acción de Contadora o la reunión de Esquipulas que el callado amor trasformado en obras de un puñado de hombres y mujeres que arriesgan la vida, sin más propósito que el de vivir la fe que profesan? ¿Quiénes son, en definitiva, los señores de la historia? ¿Los “estadistas afortunados” y los “revolucionarios triunfadores” o los “hombres espirituales a los que el mundo no conoce, agentes invisibles de la acción creadora del espíritu”? ¿Donde es más hombre el hombre? ¿En los fastuosos pasillos y salones de las conferencias de paz o en los humildes “morideros” de Calcuta?

    En cuanto al Sida, la Madre Teresa dijo al periodista que la entrevistara en Roma: “Es consecuencia del desajuste moral y un llamado de Dios al hombre para que éste cambie de camino, sí, pero también nos ayuda –porque es algo que nos puede suceder a todos- a perdonar más ampliamente. Por medio de este mal –que ocasiona sufrimientos terribles- Dios nos muestra que necesitamos pureza de corazón y vivir de acuerdo con el diseño con que fuimos creados… Aunque la enfermedad es espantosa, su misma dimensión nos habla de la misericordia de Dios y de su perdón. Yo he visto cambiar radicalmente la vida de hombres que, después de dedicarse completamente al pecado, mueren compartiendo con Jesús sus horribles dolores…”

    Una vez más, una mujer pone al mundo ante la única forma de hacer frente al sufrimiento en el mundo. Por una parte, es preciso hacer todo lo que esté al propio alcance –social, económica, política, apostólicamente- para hacer bien a los que sufren. Este es el aspecto visible de lo que la enseñanza cristiana ha llamado desde los tiempos de sus orígenes las “obras de misericordia corporales”: dar de comer al hambriento, de beber al sediento, posada al peregrino, vestido al desnudo, compañía al enfermo y al preso, sepultura a los muertos…. Es el ámbito del amor que se hace acción, a veces sencilla y en ocasiones heroica.

    Pero no terminan ahí las posibilidades ni los deberes de quienes compartimos el credo de Teresa de Calcuta. La raíz de la paz es doble: el hacer bien al que sufre debe completarse- como lo ha escrito luminosamente el Papa Juan Pablo II- con otro hacer más hondo y radical: “hacer el bien con el sufrimiento, es decir, vincularlo al dolor que redime, darle sentido como “materia prima de salvación”, según la feliz expresión de Michel Quoist. El señorío del espíritu sobre la espada no se logra sólo con la acción caritativa. Hay que ir más allá, a la dimensión sacerdotal del bautismo que, en un pequeño libro recientemente editado, explica el R.P. Ricardo Zimbrón Levy.

    Y esto puede ser aún más incomprensible, pero incomparablemente más fecundo.

    Publicado en "El Diario de Yucatán" el 22 de julio de 1987.





    http://www.youtube.com/watch?v=iDp1tY7U8_M

    http://www.youtube.com/watch?v=CJGlveZ5h7w

    http://www.youtube.com/watch?v=C5vfAKg6GJI

    sábado, 16 de mayo de 2009

    Inteligencia espacial / Luis Barragán I


    A continuación aparece el discurso de aceptación del Premio Pritzker 1980, otorgado al arquitecto mexicano Luis Barragán (1902-1988)
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    En proporción alarmante han desaparecido en las publicaciones dedicadas a la arquitectura las palabras belleza, inspiración, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento y también las de serenidad, silencio, intimidad y asombro. Todas ellas han encontrado amorosa acogida en mi alma, y si estoy lejos de pretenderles haberles hecho plena justicia en mi obra, no por eso han dejado de ser mi faro.

    Religión y mito

    ¿Cómo comprender el arte y la gloria de su historia sin la espiritualidad religiosa y sin el trasfondo mítico que nos lleva hasta las raíces mismas del fenómeno artístico? Sin lo uno y lo otro no habría pirámides de Egipto y las nuestras mexicanas; no habría templos griegos ni catedrales góticas ni los asombros que nos dejó el renacimiento y la edad barroca; no las danzas rituales de los mal llamados pueblos primitivos ni el inagotable tesoro artístico de la sensibilidad popular de todas las naciones de la Tierra. Sin el afán de Dios, nuestro planeta sería un yermo de fealdad. "En el arte de todos los tiempos y de todos los pueblos impera la lógica irracional del mito", me dijo un día mi amigo Edmundo O'Gorman y con o sin su permiso me he apropiado sus palabras.

    Belleza

    La invencible dificultad que siempre han tenido los filósofos en definir la belleza es muestra inequívoca de su inefable misterio. La belleza habla como un oráculo, y el hombre, desde siempre, le ha rendido culto, ya en el tatuaje, ya en la humilde herramienta, ya en los egregios templos y palacios, ya, en fin, hasta en los productos industriales de la más avanzada tecnología contemporánea. La vida privada de belleza no merece llamarse humana.

    Silencio

    En mis jardines, en mis casas siempre he procurado que prive el plácido murmullo del silencio, y en mis fuentes canta el silencio.

    Soledad

    Sólo en íntima comunión con la soledad puede el hombre hallarse a sí mismo. Es buena compañera, y mi arquitectura no es para quien la tema y la rehuya.

    Serenidad

    Es el gran y verdadero antídoto contra la angustia y el temor, y hoy, la habitación del hombre debe propiciarla. En mis proyectos y en mis obras no ha sido otro mi constante afán, pero hay que cuidar que no la ahuyente una indiscriminada paleta de colores. Al arquitecto le toca anunciar en su obra el evangelio de la serenidad.

    Alegría

    ¡Cómo olvidarla! Pienso que una obra alcanza la perfección cuando no excluye la emoción de la alegría, alegría silenciosa y serena disfrutada en soledad.

    La muerte

    La certeza de nuestra muerte es fuente de vida y en religiosidad implícita en la obra de arte triunfa la vida sobre la muerte.

    Jardines

    En el jardín el arquitecto invita a colaborar con el reino vegetal. Un jardín bello es presencia permanente de la naturaleza pero la naturaleza reducida a proporción humana y puesta la servicio del hombre, y es el más eficaz refugio contra la agresividad del mundo contemporáneo. "El alma de los jardines", decía Ferdinand Bac, "alberga la mayor suma de serenidad de que puede disponer el hombre". Y fue Bac quien despertó en mi el anhelo de la arquitectura de jardín. El decía: en este pequeño dominio (sus jardines de Les Colombiers) no he hecho otra cosa que unirme a la solidadridad milenaria a la que todos estamos sujetos, que no es sino la ambición de expresar con la materia un sentimiento común a muchos hombres en búsqueda de un vinculo con la naturaleza al crear un lugar de reposo, de placer apacible. Ya se ve que es condición de un jardín aunar lo poético y lo misterioso con la serenidad y la alegría. No hay mejor expresión de la vulgaridad que un jardín vulgar.

    En una vasta extensión de lava la sur de la ciudad de México me propuse, arrobado por la belleza de ese antiguo paisaje volcánico, realizar algunos jardines que humanizaran, sin destruir tan maravilloso espectáculo.

    Paseando entre las grietas de lava protegido por la sobra de imponentes murallas de roca viva, repentinamente descubrí, ¡O sorpresa encantadora!, pequeños secretos valles verdes rodeados y limitados por las más caprichosas, hermosas y fantásticas formaciones de piedra que había esculpido en la roca derretida el soplo de vendavales prehistóricos.

    Tan inesperado hallazgo de esos valles me produjo una sensación no desemejante a la que tuve cuando caminando por un estrecho y oscuro túnel de la Alambra, se me entregó sereno, callado y solitario, el hermoso patio de los mirtos de ese antiguo palacio. Contenía lo que debe contener un jardín bien logrado: nada menos que el universo entero.

    Jamás me ha abandonado tan memorable epifanía y no es casual que desde el primer jardín que realicé en 1941, todos lo que le han seguido pretenden con humildad recoger el eco de la inmensa lección de la sabiduría plástica de los moros de España.

    Luis Barragán



    http://www.barragan-foundation.com/

    Inteligencia Espacial / Luis Barragán II


    Fuentes

    Una fuente nos trae paz, alegría y apacible sensualidad alcanza la perfección de su razón de ser cuando por el hechizo de su embrujo, nos transporta, por decirlo así, fuera de este mundo. En la vigilia y en el sueño me ha acompañado a lo largo de mi vida el dulce recuerdo de fuentes maravillosas; las que marcaron para siempre mi niñez: los derramaderos de aguas sobrantes de las presas; los aljibes de las haciendas; los brocales de los pozos en los patios conventuales; las acequias por donde corre largamente el agua; los pequeños manantiales que reflejan las copas de los árboles milenarios, y los viejos acueductos que desde lejanos horizontes traen presurosos el agua a las haciendas con el estruendo de una catarata.

    Arquitectura

    Mi obra es autobiográfica , como tan certeramente lo señalo Emilio Ambas en el texto del libro que publicó sobre mi arquitectura en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. En mi trabajo subyacen los recuerdos del rancho de mi padre donde pasé años de niñez y adolescencia, y en mi obra siempre alienta intento de trasponer al mundo contemporáneo la magia de esas lejanas añoranzas tan colmadas de nostalgia.

    Han sido para mi motivo de permanente inspiración las lecciones que encierra la arquitectura popular de la provincia mexicana: sus paredes blanqueadas con cal; la tranquilidad de sus patios y huertas; el colorido de sus calles y el humilde señorío de sus plazas rodeadas de sombreados portales. Y como existe un profundo vínculo entre esas enseñanzas y las de los pueblos del norte de África y de Marruecos, también éstos han marcado con su sello mis trabajos.

    Católico soy, he visitado con reverencia y con frecuencia los monumentales conventos que heredamos de la cultura y religiosidad de nuestros abuelos, los hombres de la colonia y nunca ha dejado de conmoverme el sentimiento de bienestar y paz que se apodera de mi espíritu al recorrer aquellos hoy deshabitados claustros, celdas y solitarios patios. Cómo quisiera que se reconociera en algunas de mis obras la huella de esas experiencias, como traté de hacerlo en la capilla de las monjas capuchinas sacramentarias en Tlalpan, Ciudad de México.

    El arte de ver

    Es esencial al arquitecto saber ver; quiero decir ver de manera que no se sobreponga el análisis puramente racional. Y con este motivo rindo aquí un homenaje a un gran amigo que con su infalible buen gusto estético fue maestro en ese difícil arte de ver con inocencia. Aludo al pintor Jesús (Chucho) Reyes Ferreira a quien tanto me complace traer ahora la oportunidad de reconocerle públicamente la deuda que contraje con él por sus sabias enseñanzas. Y a este propósito no está fuera de lugar traer a la memoria unos versos de otro gran y querido amigo el poeta mexicano Carlos Pellicer: "Por la vista el bien y el mal nos llegan". Ojos que nada ven, almas que nada esperan.

    La nostalgia

    Es coincidencia del pasado, pero elevada a potencia poética, y como para el artista su personal pasado es la fuente de donde mana sus posibilidades creadoras, la nostalgia es el camino para que ese pasado rinda los frutos de que está preñando. El arquitecto no debe, pues, desoír el mandato de las revelaciones nostálgicas, porque sólo con ellas es verdaderamente capaz de llenar con belleza el vació que le queda a toda obra arquitectónica una vez que ha atendido las exigencias utilitarias del programa. De lo contrario la arquitectura no puede aspirar a seguir contando entre las bellas artes.

    Mi socio y amigo el joven arquitecto Raúl Ferrara y el pequeño equipo de nuestro taller comparten conmigo los conceptos que tan rudimentaria e insuficientemente he intentado presentar ante ustedes. Hemos trabajado y seguiremos trabajando animados por la fe en la verdadera estética de esa ideología y con la esperanza de que nuestra labor, dentro de sus muy modestos límites, coopere en la gran tarea de dignificar la vida humana por los senderos de la belleza y contribuya a levantar un dique contra el oleaje de deshumanización y vulgaridad.

    Luis Barragán
    Dumbarton Oak, USA, 3 de junio de 1980.
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    Fotografía: Casa Giraldi

    La Casa Giraldi (1976) está considerada como el testamento arquitectónico de Luis Barragán. En ella destaca todo: el color, las texturas, la secuencia y disposición de los espacios, la luz del sol y sus reflejos en el agua, todo es notable. Entrar en la casa por el umbral oscuro es casi una sesión mística. Al atravesar la puerta, entramos en un pasillo iluminado de forma oblicua por una luz amarilla tamizada por una serie de perforaciones verticales en el muro. Los cristales están pintados al óleo. Al abrir la puerta del fondo, un rayo de sol se dibuja sobre el muro azul y se difracta al tocar la superficie de la alberca. Es una obra sencillamente genial.

    Inteligencia linguistica / La soledad de America Latina I


    Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

    Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.

    La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.

    Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.

    De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.

    Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte.

    Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982

    Inteligencia Linguística / La soledad de Amèrica Latina II


    Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

    Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.

    No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

    América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental. No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.

    Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.

    Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

    Muchas Gracias

    Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982